sábado, 27 de junio de 2015
Caer para levantar la vista
Retoma el vuelo, se eleva, se pierde ante la vista. Cae. Despierta temores e inquietudes. Cae. Se precipita, rompe lo invisible. Se abalanza hacia al vacío desconocido y perturbador. Se acaricia con el vértigo, se mata con el tiempo, se suicida ante tanta posibilidad. Sabe el final, conoce lo que acabará; se engaña con puntos suspensivos. El olor a desperdicio le recuerda que es ser. El ser le recuerda que hay otros. Culpa. Desahogo, y se ahoga más. La razón se reciente. Le recuerda su falta. Inútil. No hubo razón, no hubo ser, no hubieron otros. No hubo ni siquiera él. Lo empuja ¿qué? Locura, grandeza, inmunidad, impunidad, prepotencia, egocentrismo, falsedad. Es una joya. Es oro. Es mercancía. Es cantidad. Es algo. No es ser. Es cosificación. Él es lo que hace de él. Automutilación y prácticas bárbaras. Rompe en el silencio su callado hablar; habla. Articula consistencia. Existe al existir realidad. Realidad permitida en fugaces instantes.
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